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Historia

 
Historia

PREHISTORIA Y EDAD ANTIGUA

La situación geográfica y el suelo fértil han dado a Mengíbar un protagonismo histórico desde tiempos muy lejanos.

Los asentamientos humanos más antiguos, de los que hay noticias, se remontan al Paleolítico, estando situados en las terrazas del Guadalquivir. Hay también datos concretos del Neolítico, como lo prueba un enterramiento colectivo, encontrado en el cortijo de la Atalaya, entre los términos de Mengíbar y Cazalilla, así como restos de cerámica, correspondientes a la Época del Cobre, cerca del yacimiento anterior, en el lugar conocido por la Coronilla. Se trata de un poblado de pequeñas dimensiones dedicado a explotaciones agrícolas.

Al final del Periodo del Bronce pertenece la Espada de Mengíbar, encontrada el día 14 de Junio de 1914 en el lecho del río Guadalquivir, al hacer la cimentación de unos pilares de la Presa; esta datada hacia el siglo IX a.C. encontrándonos, según los historiadores, con una muestra del paso del pueblo tartésico por estas tierras. Esta espada fue regalada por la Compañía Mengemor, constructora de la Central Hidroeléctrica, a su Majestad, Don Alfonso XIII, cuando el monarca inauguró la citada central, en 1916; actualmente está depositada en la Armería Real de Madrid.

En las excavaciones que realiza el Instituto Arqueológico Alemán en Maquiz, término de Mengíbar, se han descubierto restos de un asentamiento protoibérico, también del final de la Edad del Bronce. Esto nos demuestra que debieron ser muchos los pueblos que visitaron y poblaron estas tierras. Ciñéndonos a Maquiz o Las Torres, de las dos maneras se les conoce, se trata de un pequeño altonazo o colina de tipo mesa, con una superficie de unas 8 Has. y una altitud que oscila entre 300 y 400 metros. Posee estructuras de viviendas de forma cuadrada, otras religiosas, un templete, y necrópolis del ibérico pleno en fosa y mampostería de piedra y adobe. Culturalmente se sitúa en la fase ibérica antigua, plena (necrópolis) y tardía, así como romana republicana e imperial y medieval. Su distancia a los ríos Guadalquivir y Guadalbullón es de unos es de unos 500 metros, y desde ella se puede contemplar lo que fue la antigua vía romana que desde Cástulo se dirigía a Córdoba. Cuando vemos la cantidad de valiosos y variados restos arqueológicos y arquitectónicos procedentes de sus muchos yacimientos e imaginamos los que se habrán perdido, no tenemos más remedio que pensar que en Maquiz debió de existir una gran ciudad. ¿Ossigi?, ¿Iliturgi? La mayoría de los actuales historiadores se inclinan por Iliturgi, teoría hoy bastante acertada, a raíz del estudio presentado por A. Blanco Frejeiro y Gaspar de la Chica Cassinello en el Congreso de Arqueología de Tetuán, en 1953, sobre una inscripción encontrada en Maquiz que textualmente dice: “ T. SEMPRONIO GRACCHO DEDUCTORI POPULUS ILITURGITANUS”. En él demuestran que en Maquiz estuvo la ciudad de Iliturgi, fundada por Tiberio Sempronio Graco y al que los iliturgitanos dedicaron un monumento del que la inscripción citada formaría parte. Está grabada en piedra caliza local y los autores la fechan a finales del siglo I a.C. La piedra con la inscripción se encuentra en la actualidad en la Casa Palacio de la familia de la Chica, de Mengíbar.

En el siglo V a.C. Plinio describe los pueblos prerromanos, localizando en las inmediaciones de Mengíbar a los Turdetanos y cita a Iliturgi, localizándola dentro del “Conventus Cordubensis” y cerca del río Guadalquivir.

En el siglo III a.C. los Cartaginenses dominan el Alto Guadalquivir, por lo que Iliturgi estaba bajo su dominio; el 217 a.C los soldados romanos entran en Iliturgi, al haberse hecho sus habitantes amigos de Roma; ante esa postura de la ciudad, los cartaginenses ponen cerco a Iliturgi que, a pesar de tener guarnición romana, no tiene más remedio que rendirse. El caudillo romano Escipión reunió un fuerte ejército y consiguió liberarla del dominio cartaginés, volviendo de nuevo a la amistad de Roma.

Las Guerras Púnicas siguen enfrentando a romanos y cartaginenses en tierras giennenses, y el año 211 a.C. Cornelio Escipión fue derrotado por los cartaginenses cerca de Cástulo, refugiándose en Iliturgi; los iliturgitanos, rompiendo la amistad con Roma, entregaron los soldados romanos a los cartaginenses, existiendo la teoría de que Cornelio Escipión fue quemado en una de las torres de Iliturgi, siendo degollados los soldados romanos que no aceptaron ser entregados al enemigo. La venganza romana no se hizo esperar, y el 206 a.C. Plubio Cornelio Escipión “El Africano”, sobrino de Cornelio Escipión, arrasó la ciudad de Iliturgi y degolló a sus habitantes.

El año 180-179 a.C. de nuevo vuelve a la actualidad Maquiz. Tiberio Sempronio Graco, Pretor de la Provincia Citerior, vuelve a fundar sobre el solar de la ciudad, antes destruida, una nueva Colonia con un Estatus jurídico distinto, sin privilegios algunos, denominada Iliturgi Forum Iulium, lo que indica su condición de mercado de la región. Sempronio Graco repartió a sus habitantes tierras, y estos, agradecidos, erigieron el monumento antes referido, en cuya base debieron esculpir la leyenda que Blanco y la Chica han esgrimido para argumentar sus interesante teoría. Textualmente dice en castellano: “A TIBERIO SEMPRONIO GRACO SU FUNDADOR. EL PUEBLO ILITURGITANO”. Gregoria Guerrero Pulido nos dice en un interesante estudio que aunque empezó siendo una ciudad federada, después pasó a ser municipio de derecho latino, en época de César, y más tarde, a partir de Vespasiano, colonia.
Esta ciudad de Iliturgi estuvo excelentemente comunicada. Por la vía romana que iba de Cástulo a Córdoba, por la otra orilla del Guadalquivir, antes de llegar al paso de la Venta del Arco, por bajo de la confluencia del Guadalimar con el Guadalquivir, a la altura del actual cortijo de Maquiz, se desviaba otra vía hacia el sur que atravesaba el Guadalquivir en dirección al cerro de las Torres de Maquiz. Horacio Sandars habla del Vado romano de Mengíbar, después de juntarse los dos ríos. La vía, después de entrar en Maquiz o Iliturgi, atravesaba el Guadalbullón y seguía en dirección a la actual Mengíbar. Antes salía hacia el sur la vía de Aurgi (Jaén), Mentesa (La Guardia), Acci (Guadix), etc. La de Mengíbar giraba hacia el norte para unirse de nuevo con la de Cátulo-Córdoba; está aún recibe en Mengíbar el nombre de “Camino de los Romanos”; en el paso del río Guadalquivir, esta vía tenía el Arco de Jano, probablemente un arco monumental, donde empezaba la Bética, y desde donde empezaban los miliarios en dirección a Córduba, Hispalis y Gades.

Pocas noticias hallamos de Iliturgi después de su destrucción hasta el año 303 d.C. en que el Presbítero Mauro representa a Iliturgi en el Concilio de Ilíberis; por último se cita, junto a otras ciudades, de esta zona, en una Prágmatica de Recaredo, de la Ley XIII, del Libro XXII del Fuero Juzgo: “reliquis sacerdotibus vel iudicibus in territori Barbii, Aurgii, Isturgi, Iliturgi, Bastia, Tucca ...”. Con la invasión árabe la ciudad debió quedar destruida definitivamente y sus habitantes quizá ocupasen la actual Mengíbar.

Son innumerables los restos ibéricos y romanos encontrados en Maquiz. Una muestra de ellos se exhibe en la Casa Palacio de los señores de la Chica, otros se conservan en el Museo Arqueológico Nacional, concretamente en la Sala II, Sector II, donde se exhibe el Tesorillo Ibérico de Mengíbar, compuesto de 6 torques, 1 casquete, 3 pulseras y 1 pieza de tocador. En la sala IV: orfebrería de oro y plata romana, cacillo, tenedor y coladores de plata, de Mengíbar. En el año 1860 se encuentran en Maquiz cuatro cabezas de carro, de bronce, de arte ibérico, que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en la Real Academia de la Historia. Estudios de las mismas fueron publicados por D. José Amador de los Ríos y por D. Martín Almagro Basch. Últimamente, D.Alonso Medina Arellano ha aportado un documentado trabajo sobre las dichas cabezas.

En los alrededores de Maquiz se han encontrado hasta 5 Necrópolis íberas y romanas. Una de ellas, la de los Chorrillos, fue bárbaramente expoliada y destruida totalmente hace unos años, perdiéndose, con toda seguridad, una excelente ocasión de conocer valiosos datos y detalles de los pueblos que allí estuvieron asentados.

Historia
EDAD MEDIA

En el siglo VIII llega la invasión árabe a España, y hay pruebas documentales de que el ejército de Tarik pasó el Guadalquivir por Mengíbar.

Durante los siglos XI,XII y XIII, establecida la capitalidad de la Cora en Jaén, la ciudad organiza sus defensas, surgiendo a sus alrededores castillos y fortalezas, como las de Otiñar, Fuerte del Rey, La Guardia, Pegalajar, Espeluy y Mengíbar. Esto nos hace pensar que bien pudo ser que al amparo de esa fortaleza, de la que se conservan restos visibles, empezase a surgir el lugar de Mengíbar, palabra identificada por algunos con “el paso”, por su situación geográfica.

En 1225 Fernando III conquista Mengíbar, después de llegar hasta la Vega de Granada en una de sus frecuentes correrías, apoderándose además de otros castillos y fortalezas estratégicas que le servirían años más tarde para la conquista de Jaén.

En 1246 este mismo monarca cede a la Orden de Santiago la Torre y tierras de Maquiz, con carácter de Encomienda. Es curioso este dato al hablarse de la Torre de Maquiz, lo que nos hace pensar que en el siglo XIII aún siguen en pie monumentos de aquella Iliturgi. A partir de entonces las citas sobre Mengíbar son cada vez más frecuentes, destacando las concesiones de privilegios reales a distintos señores de la nobleza sobre Portazgos, Alcabalas y Rodas de Mengíbar.

En 1458 Enrique IV visita Mengíbar durante unos días para huir de una epidemia de peste que se había declarado en Jaén, donde era huésped del Condestable Lucas de Iranzo. Debió de quedar contento el monarca, pues volverá a repetir la visita a Mengíbar en 1464, organizándose en su honor una corrida de toros, al estilo de la época. Bien pudo ser el escenario del festejo taurino la plaza de armas del castillo, ocupada en la actualidad por la Plaza de la Constitución.
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EDAD MODERNA

SIGLO XVI: El primer acontecimiento de este siglo lo constituye el hecho de que el cadáver de Dª Isabel la Católica pasó por Mengíbar camino de Granada. Fue en diciembre de 1504 y fue velado en la iglesia de San Pedro, desplazándose con tal motivo Regidores de la ciudad de Jaén a Mengíbar para cumplimentar al séquito real.

En 1550, reinando Carlos I, se aprueban los Estatutos de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Mengíbar. Afortunadamente se conservan los mismos, escritos sobre pergamino y letra española. Entre los fundadores aparece D. Rodrigo Ponce de León y sus hijos, así como otros vecinos y moradores.

El 6 de noviembre de 1574, el Rey Felipe II concede a Mengíbar la CARTA DE LA LIBERTAD Y EL TITULO DE VILLA, enajenándola de la ciudad de Jaén a la que hasta entonces había pertenecido. Para ello los vecinos tuvieron que pagar a las arcas reales la cantidad de 22500 ducados que fueron tomados de un prestamista a censo perpetuo contra las tierras del término. Se da la circunstancia de que el citado censo se ha estado pagando a los herederos de aquel prestamista hasta 1935. Previamente el Rey anuló la venta que se había hecho el 13 de Junio de 1573 del lugar de Mengíbar a D. Rodrigo Ponce de León, Caballero Veinticuatro de la ciudad de Jaén evitándose de esa manera que Mengíbar fuese un pueblo de Señorío lo que honra a aquellos vecinos que supieron luchar por su libertad. Por ello se considera que el año 1574 es una fecha fundamental para Mengíbar, ya que por primera vez Mengíbar era libre y podía elegir sus alcaldes, alguaciles, mayordomos y demás autoridades.

SIGLO XVII: Al iniciarse este siglo, Mengíbar cuenta con 378 vecinos, unos 1700 habitantes; el haber conseguido ser villa independiente ha motivado que su población creciera, sin lugar a dudas, por una inmigración que va a transformar la estructura de la localidad, aunque los vecinos están comprometidos a abonar anualmente los intereses del censo perpetuo a Lorenzo de Espínola, un genovés residente en Aranjuez.

Sin embargo la vida no debió ser nada fácil para los mengibareños, pues además de las numerosas epidemias de peste, tuvieron que aguantar la climatología caprichosa, pues lo mismo se presentaron 29 años lluviosos en extremo, perdiéndose las cosechas, como 23 de una sequía pertinaz, con las secuelas correspondiente afortunadamente nos encontramos con 13 años de buenas cosechas, aunque la cifra es bastante insignificante. Estos factores nos hacen pensar que muchos mengibareños buscasen en la emigración a América el medio de mejorar de vida.

La vida transcurría entre tristezas y alegrías, pero Mengíbar iba progresando. Sus autoridades regían los destinos de la localidad con más o menos acierto. Creo interesante describir la manera de la elección de los alcaldes. Se hacía cada año, el día de San Juan, antes de la misa. Ese día se juntaban en el ayuntamiento los alcaldes y regidores, preparaban las cédulas con los nombres de los caballeros contiosos, las doblaban y las echaban en un cántaro. En otras cédulas, en número de 20, se escribirán los nombres de 20 vecinos, y se echaban en otro cántaro. Desde el ayuntamiento iban a la plaza de la iglesia y allí juntos, a Concejo Abierto y Campana repicada, y habiendo sido pregonado por voz de pregonero para dar la noticia y la elección a la villa y a los vecinos un niño de 5 o 6 años metía la mano en el cántaro de los contiosos y sacaba una que era la que correspondía al Alcalde Ordinario y la segunda, al Alcalde de la Hermandad. El mismo niño sacaba de otro cántaro las cédulas, correspondiendo la primera al Alcalde Ordinario, la segunda al Alguacil Mayor, y la tercera al Alcalde de la Hermandad. Para aclarar conceptos, hemos de decir que los del primer cántaro eran del Estado Noble, y los del segundo, del Estado Ordinario o Llano.

SIGLO XVIII: El 6 de diciembre de 1708 D. Francisco Pretel de Gámez, clérigo de Menores Ordenes, natural y vecino de Mengíbar otorga testamento, dejando unos bienes para la fundación de la PRIMERA ESCUELA PUBLICA DE MENGIBAR. La citada Escuela empezó su actividad el día 3 de octubre de 1733 en la calle del Hospital, hoy conocida por Queipo de Llano.

En 1751 se confecciona el Catastro del Marqués de la Ensenada. Se conservan en el Archivo Histórico Provincial los libros referentes a Mengíbar. Por ellos podemos saber que Mengíbar tiene en esas fechas 300 vecinos, unos 1300 habitantes, y 288 casas. Su economía estaba estancada, no había progreso y la mayor parte de sus vecinos se dedicaban a una agricultura tradicional, atrasada y ancestral. La producción anual de aceite se calculaba en 50 arrobas, ya que sólo existían 8 fanegas de tierra sembradas de olivar. Por el contrario, se producian 1400 fanegas de trigo, 1000 de cebada, 50 de escaña y 5 de centeno.

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EDAD CONTEMPORÁNEA

SIGLO XIX: Sin lugar a dudas el acontecimiento más importante de este siglo fue la Batalla de Mengíbar contra los franceses. Estos habían llegado a Mengíbar el día 13 de Julio de 1908, procedentes de Jaén. En la madrugada del 14 del mismo mes llega a Mengíbar la Primera División del General Reding, al mando del Brigadier, D. Francisco de Benegas, entrando por la Tejera y entablando un tiroteo con las fuerzas francesas que controlaban la entrada de la localidad. Hubo varios muertos por parte francesa, por lo que estos, unos 1500 hombres, al mando del General Liger, temiendo un nuevo ataque español, huye del pueblo, pasa el Guadalquivir por la Barca y se hacen fuertes en la otra orilla. Así Mengíbar es ocupada por las tropas españolas. A las 11 de la noche ese mismo día llegó el General Reding a Mengíbar, instalando el Cuartel General en la Casa Palacio, propiedad entonces del Duque de Montemar. El ataque a los franceses se acordó para el día 16 de madrugada. Para ello, parte de la División quedaría en la orilla izquierda, vigilando la Barca, y el resto pasaría el río por el Vado del Peñón, aguas más arriba, cogiendo así a los franceses entre dos fuegos. Todo trascurrió como se había planeado, y empezó la batalla. El calor era tremendo y los disparos de la artillería van incendiando los campos, aún sin segar, por lo que los niños, ancianos y mujeres de Mengíbar, no participantes en la Batalla, se dedican a apagar los fuegos que comienzan a amenazar a las primeras casas del pueblo. Se lucha cuerpo a cuerpo en la “Fuente de los Franceses”, así conocida desde aquel día. En el hospital que se ha improvisado en Mengíbar se cura a los heridos, y allí muere D. José Chérif que había sido herido cuando combatía al frente de sus Lanceros de Jerez, después de haber dado muestras de gran valentía. Por parte francesa también hay muertes y entre ellas, el General Gober. A últimas horas de la tarde los franceses han conocido por primera vez la derrota, después de haber vencido a Europa. El ejército español vuelve a Mengíbar. Aquella noche, después de la acción de gracias a la Virgen del Carmen, era su festividad, los soldados observan que sus balas han atravesado las corazas de los soldados franceses, expuestas en el patio del Palacio, cosa que se consideraba hasta ese día como imposible. A todos los combatientes de Mengíbar, Fernando VII concedió la Cruz de Mengíbar, con fecha 18 de Abril de 1816.

El 15 de septiembre de 1865 se inauguraba oficialmente el tramo de ferrocarril entre Vílchez y Córdoba, de la Compañía Madrid-Zaragoza-Alicante. En el mismo estaba la estación de Mengíbar “Las Palomeras”. Años más tarde, el 18 de agosto de 1888, lo hacía el de Espeluy a Jaén, de la Compañía de Andaluces, quedando Mengíbar unido por este medio al resto de España.

Cuando acaba el siglo, Mengíbar cuenta con 2730 habitantes. Había dos casinos, una fábrica de aserrar madera, dos de jabón, dos de curtidos y un molino harinero nuevo.

SIGLO XX: Es a mediados de este siglo cuando Mengíbar despega de su largo letargo, abandonando su exclusividad agrícola e iniciando su interesante aventura industrial. El Plan Jaén promovió y promocionó diversas Industrias que cambiaron las estructuras de Mengíbar, contribuyendo a que su población dejara de emigrar a Cataluña y otros lugares de España. Ante ese puesto fijo que ofrece la fábrica, así como los nuevos regadíos, amparados también por el citado Plan, mejorará notablemente el nivel de vida del mengibareño.

Acontecimientos dignos de resaltar en este siglo son los siguientes:

• En 1912 se inaugura el alumbrado eléctrico en Mengíbar, suministrado por la Central Hidroeléctrica “La Purísima Concepción”, propiedad de D. Manuel de Chica y Damas, y que suministraba, a su vez, energía a los pueblos de la comarca.

• El 30 de noviembre de 1916, su Majestad D. Alfonso XIII llega a Mengíbar para la inauguración de la presa sobre el Guadalquivir, la más moderna de España, siendo recibido por toda la población con arcos monumentales, levantados en su honor.

• En 1923 se inaugura la red de aguas potables, explotada también por D. Manuel de Chica y Damas.

• El día 25 de Junio de 1932 visita Mengíbar el Presidente de la República, D. Niceto Alcalá Zamora. Llegó a la Plaza, hoy de la Constitución, y fue cumplimentado por las autoridades locales y pueblo en general.

• El 21 de Abril de 1961, el entonces Jefe del Estado, D. Francisco Franco, visita Mengíbar, inaugurando la Factoría “Sacove”, de conservas vegetales, y la Estación Elevadora de los riegos de la Zona Baja del Guadalquivir. El 25 de Febrero de 1963 volvió a Mengíbar el Jefe del Estado para ver los daños ocasionados por los temporales de esos días.

• El Boletín Oficial del Estado del 22 de diciembre de 1975 publicaba la Orden de 1 de diciembre de 1975 del Ministerio de Agricultura por la que se aprobaba el plan de mejoras territoriales y obras de la zona de concentración parcelaria de Mengíbar.

• En enero de 1976 el Ministerio de Agricultura solicita del Ministerio de Obras Públicas agua para el riego de la campiña de Mengíbar. 3500 Hectáreas del término de Mengíbar iban a ser regadas en breve.

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